.. llevo 7 u 8 años relacionado, de algún modo u otro, con mayor o menor intensidad, con el mundo de la improvisación teatral. He sido ayudante de árbitro, árbitro, jugador y presentador de distintos formatos de espectáculos improvisados. No quiero decir, con esto, que me considere el crack de la impro. Para eso ya están mis colegas los Tsunami Brothers, la gente de Impromadrid (con especial cariño a Ignacio López), etc.. El caso es que he visto y sigo viendo bastante improvisación. Ocurre que hay muchos formatos distintos, algunos con un enfoque competitivo evidente: dos equipos, el público elige ganador; otros con un enfoque más de creación de historias, como puede ser Dobles teatro.
Quería escribir sobre el primer tipo. En Teatro Efervescente hemos hecho durante varios años Imprópolis, seguimos haciéndolo -cuando podemos- y yo lo suelo anunciar por aquí, un espectáculo con dos equipos y un presentador/árbitro (yo). Ahora hay liga de improvisación por parejas en El club de la impro y por equipos en la Liga Impro ya!. Estas dos últimas plataformas se utilizan para lanzar a gente que lleva poco tiempo improvisando, como primer punto de arranque, cosa que me parece excepcional. Hay muchos alumnos de Javi Pastor, el gran Corso Feroe de Imprópolis, uno de los Tsunami Brothers e integrante también de Dobles Teatro. Es genial la vitalidad que se ve sobre el escenario. Ahora bien, se ve también a mucha gente que hace grande el error del adversario -o incluso del compañero-, se apoya en él.
Esto en gente que lleva mucho tiempo se entiende, sabes que el otro resolverá, es como andar preguntando -normalmente no está bien pero cuando se domina queda de lujo-. Estas cosas al público le encantan. Pero hay que distinguirlo de dejar al otro vendido, que lo he visto con demasiada frecuencia. Entiendo que en improvisación por parejas es casi lo que se busca y, por eso, recuerdo con frecuencia por qué prefiero (internamente) la improvisación de historias, larga, de un solo equipo.